Mônica Mota
Nuestra Mujer Positiva es Mônica Mota, fundadora de Chic Mom. Tras construir una carrera de más de dos décadas en grandes empresas de los sectores automotriz, gas, telecomunicaciones y energía, transformó una experiencia vivida durante el embarazo en un propósito de vida. Al darse cuenta de que el mercado no ofrecía ropa formal adecuada para gestantes que necesitaban mantener su imagen profesional, creó Chic Mom. Lo que comenzó como una marca de sastrería para embarazadas evolucionó hacia una empresa especializada en moda corporativa inclusiva, demostrando que la innovación, la diversidad y el sentido de pertenencia también pueden comenzar por el uniforme.
1. ¿Cómo comenzó su carrera?
Mi trayectoria comenzó en el mundo corporativo. Durante más de veinte años trabajé en grandes empresas de los sectores automotriz, gas, telecomunicaciones y energía. Esta experiencia me permitió comprender diferentes culturas organizacionales, enfrentar desafíos complejos y, sobre todo, entender que las personas son el mayor patrimonio de cualquier empresa.
Pero fue un momento muy personal el que cambió por completo la dirección de mi carrera.
Cuando quedé embarazada de mi hija, Amanda, trabajaba en una multinacional del sector energético y necesitaba seguir desempeñando mi función con la misma postura profesional de siempre. Comencé a buscar ropa formal adecuada para trabajar y me topé con una realidad frustrante: prácticamente todas las opciones para embarazadas estaban hechas de tejido de punto y tenían un perfil muy casual. No encontraba pantalones de vestir, camisas, blazers u otras prendas en tejido plano que respetaran el dress code corporativo y, al mismo tiempo, acompañaran los cambios de mi cuerpo.
En aquel momento, tuve la sensación de que el mercado estaba preparado para vestir a la profesional, pero no a la mujer que se convertía en madre. Era como si, durante la gestación, dejara de ser vista como una profesional y ya no hubiera espacio para ella en ese entorno corporativo.
Esta experiencia despertó una reflexión que cambió mi vida.
Si yo estaba viviendo esta realidad, ¿cuántas otras mujeres también enfrentaban el mismo desafío?
De esa inquietud nació Chic Mom, inicialmente en el mercado B2C, desarrollando ropa de sastrería para embarazadas. Mi propósito era ofrecer prendas elegantes, cómodas y funcionales para mujeres que deseaban mantener su identidad profesional durante el embarazo, sin renunciar a la autoestima y a su esencia.
Con el crecimiento de la marca, las empresas comenzaron a buscarnos porque enfrentaban exactamente el mismo desafío: cómo ofrecer uniformes adecuados para colaboradoras embarazadas sin perder la identidad visual de la organización.
Fue así como Chic Mom migró al mercado B2B, pasando a desarrollar uniformes corporativos para gestantes y lactantes.
A lo largo de esta trayectoria, me di cuenta de que este desafío iba mucho más allá de la maternidad. Personas con discapacidad, profesionales con obesidad, colaboradores con diferentes biotipos y otras necesidades específicas tampoco se sentían representados por la moda corporativa.
Esta percepción amplió nuestra actuación hacia la moda corporativa inclusiva, desarrollando soluciones para diferentes perfiles de colaboradores, incluyendo modelajes inclusivos, identificación en braille y adaptaciones que promueven confort, autonomía y pertenencia.
Hoy creo que un uniforme va mucho más allá de una prenda de vestir. Comunica respeto, cultura organizacional y sentido de pertenencia. Cuando una persona viste un uniforme diseñado para sus necesidades, entiende que fue vista, respetada y valorada.
2. ¿Cómo está estructurado el modelo de negocio de Chic Mom?
Chic Mom nació en el mercado B2C, desarrollando ropa de sastrería para embarazadas que deseaban mantener su identidad profesional durante el embarazo. A lo largo de esa fase, tuvimos la oportunidad de vestir a mujeres que son referentes en sus áreas, como las periodistas Karyn Bravo, Patrícia Rocha y Carol Aguiadas, además de la actriz Kiara Sasso, reforzando nuestro propósito de ofrecer elegancia, confort y autoestima durante la maternidad.
Con el crecimiento de la marca y la demanda de las empresas, migramos al mercado B2B, pasando a desarrollar uniformes corporativos para gestantes y lactantes.
Esta evolución amplió nuestra actuación hacia la moda corporativa convencional e inclusiva. Hoy desarrollamos uniformes administrativos y operativos para empresas de diferentes sectores, creando soluciones para gestantes, lactantes, personas con discapacidad, profesionales con obesidad y colaboradores con diferentes biotipos y necesidades específicas.
También incorporamos recursos como identificación en braille, adaptaciones ergonómicas y modelajes inclusivos, porque creemos que un uniforme debe promover confort, autonomía, pertenencia y respeto.
A lo largo de esta trayectoria, nos ganamos la confianza de grandes empresas y desarrollamos proyectos para organizaciones como Ingredion, General Mills, Ardagh Group y Mercure, entre otras, demostrando que la inclusión, la innovación y la funcionalidad pueden ir de la mano en la moda corporativa.
Más que desarrollar uniformes, ayudamos a las empresas a fortalecer su cultura organizacional a través de soluciones alineadas con las estrategias de Diversidad, Equidad, Inclusión y ESG.
Actualmente, participamos en el Programa de Aceleración de Negocios Diversos del Grupo Boticário, una iniciativa realizada en alianza con Sebrae que seleccionó a Chic Mom entre cientos de empresas de todo Brasil para un proceso de aceleración enfocado en el fortalecimiento de negocios diversos con alto potencial de crecimiento. Este logro refuerza el reconocimiento de nuestra propuesta de valor, amplía nuestra visión estratégica y fortalece nuestro compromiso de transformar la moda corporativa en una herramienta de inclusión, pertenencia, innovación e impacto positivo dentro de las organizaciones.
3. ¿Cuál fue el momento más difícil de su carrera?
Emprender ya es un desafío, pero creo que el mayor reto fue demostrarle al mercado que la inclusión no es una adaptación que se hace al final del proceso.
Durante mucho tiempo escuchamos que bastaba con aumentar una talla o hacer pequeños ajustes en un uniforme existente. Tuvimos que demostrar que personas diferentes tienen necesidades diferentes y que desarrollar soluciones inclusivas requiere investigación, conocimiento técnico, escucha e innovación.
Cada reunión, cada proyecto piloto y cada uniforme desarrollado reforzaron nuestra convicción de que un detalle puede transformar la experiencia de un colaborador dentro de la empresa.
Hoy, ver que las organizaciones comprenden que la inclusión también se construye a través de elecciones como el uniforme es una de las mayores recompensas de este camino.
4. ¿Cómo logra equilibrar su vida personal y la vida corporativa?
No creo en el equilibrio perfecto. Creo en las prioridades.
Mi mayor prioridad es mi relación con Dios. Es en la fe donde encuentro dirección, sabiduría y fuerza para enfrentar los desafíos de la vida, tomar decisiones y mantener el corazón en paz, incluso ante las incertidumbres del emprendimiento y de la rutina profesional.
Soy esposa, madre, profesional y emprendedora. Mi hija fue la inspiración para el nacimiento de Chic Mom, y mi experiencia en el mundo corporativo me enseñó a comprender las necesidades de las empresas. El emprendimiento me demostró que una experiencia personal puede transformarse en una solución capaz de impactar la vida de muchas personas.
Aprendí que el verdadero equilibrio no está en hacerlo todo a la perfección, sino en mantener el orden de mis prioridades. Cuando Dios está en el centro de mi vida, logro ejercer mis roles como esposa, madre, profesional y emprendedora con más serenidad, propósito y gratitud, buscando honrar la confianza de las personas que caminan conmigo y construir un legado que vaya más allá de los negocios.
5. ¿Cuál es su mayor sueño?
Mi mayor sueño es que la moda corporativa inclusiva deje de verse como un elemento diferenciador y pase a ser un estándar dentro de las empresas.
Quiero que ninguna mujer tenga que elegir entre la maternidad y su carrera. Quiero que ninguna persona con discapacidad, ningún profesional con obesidad ni ningún colaborador con necesidades específicas tenga que adaptar su cuerpo al uniforme.
Quiero que las empresas entiendan que la inclusión no es un proyecto, sino una cultura que se refleja en cada detalle, incluida la forma en que cuidan y valoran a sus colaboradores.
También sueño con ver a Chic Mom consolidada como un referente de innovación en la moda corporativa inclusiva, contribuyendo a transformar la experiencia de miles de trabajadores en todo el mundo.
6. ¿Cuál es su mayor logro?
Mi mayor logro es darme cuenta de que una necesidad que viví en carne propia se transformó en una solución capaz de impactar a tantas personas.
A lo largo de este camino, nos ganamos la confianza de grandes empresas y notamos que el mercado está cada vez más dispuesto a replantearse la forma en que promueve la inclusión y el sentido de pertenencia dentro de las organizaciones.
Cada colaborador que viste un uniforme diseñado pensando en sus necesidades representa un logro.
Porque nuestro trabajo no es solo desarrollar uniformes.
Es ayudar a las empresas a construir entornos donde todas las personas se sientan respetadas, representadas y orgullosas de ponerse la camiseta de la organización.
7. Libro, película y mujer que admira
Libro: Empieza con el porqué (Start with Why), de Simon Sinek. La obra refuerza la importancia de construir negocios guiados por un propósito e inspirar a las personas a través de una causa mayor.
Película: Pasante de moda (The Intern / El becario). Me gusta cómo la película muestra que la experiencia, la empatía y la colaboración entre diferentes generaciones pueden transformar a personas y empresas. Refuerza que la innovación también ocurre cuando valoramos el conocimiento, el respeto y las relaciones humanas.
Mujer que admiro: Maria Antonietta Russo. Admiro a Maria Antonietta Russo por defender que la inclusión y la diversidad no son solo valores corporativos, sino pilares estratégicos para construir organizaciones más innovadoras, humanas y preparadas para el futuro. Su visión de que las diferentes historias, experiencias y perspectivas fortalecen la cultura organizacional e impulsan la innovación es una inspiración para quienes creemos que el liderazgo también se construye mediante la capacidad de promover entornos donde todas las personas puedan contribuir y desarrollarse.
Un mensaje para otras mujeres
Creo que Dios pone propósitos en nuestros corazones incluso antes de que entendamos el camino que vamos a recorrer.
Chic Mom nació de una experiencia que viví durante el embarazo. Lo que parecía una dificultad personal reveló una realidad compartida por miles de mujeres y, más tarde, demostró que muchas otras personas también necesitaban ser vistas, respetadas e incluidas en el entorno corporativo.
Aprendí que emprender es más que crear un negocio. Es usar los talentos que Dios nos confió para servir a las personas, generar oportunidades y transformar realidades.
Mi propósito sigue siendo el mismo desde el primer día: desarrollar soluciones para que nadie tenga que adaptarse al uniforme para ejercer su trabajo con dignidad.
Creo que las empresas verdaderamente inclusivas son aquellas que ven el valor de cada persona, respetan sus diferencias y transforman ese respeto en acciones concretas.
Porque la inclusión no empieza solo en las políticas de una empresa.
Empieza cuando cada persona se siente vista, valorada y parte de ella.