Luiza Lorenzoni Grillo

Nuestra Mujer Positiva es Luiza Lorenzoni Grillo, PCD (Persona con Discapacidad), médica y futura psiquiatra. Luiza nos cuenta cómo fue su trayectoria en los estudios y cómo se adaptó al día a día de la medicina teniendo agenesia de la mano izquierda.

1. ¿Cómo contribuye la formación técnica en Administración a tu visión de carrera en Medicina?

Hace casi 10 años me gradué como técnica en administración por el Instituto Federal del Espíritu Santo (IFES), Campus Venda Nova do Imigrante, ciudad de raíces italianas donde nací y viví hasta los 17 años. Hice la enseñanza técnica junto con la preparatoria. A pesar de que ha pasado todo ese tiempo, la formación técnica en administración me proporcionó una visión pragmática y organizacional que raramente se enseña en la carrera de medicina.

En la medicina, la comprensión de los flujos de trabajo, la gestión de recursos y la eficiencia operativa es un diferencial. Esta base me permite ver el sistema de salud no solo desde la óptica clínica, sino como una estructura compleja que exige gestión estratégica para funcionar, influyendo directamente en mi organización personal y en la búsqueda de una carrera sólida y bien estructurada. Más que eso, me ayuda a gestionar mis finanzas, organizar mi rutina y administrar mis planes.

2. ¿Qué adaptaciones fueron fundamentales para superar las barreras de la agenesia durante la carrera?

Estudiar medicina con agenesia de la mano izquierda exigió, sobre todo, creatividad y resiliencia. Las adaptaciones fueron desde ajustes ergonómicos en procedimientos prácticos hasta la necesidad de desarrollar técnicas propias para el examen físico, manejo de instrumentos y realización de procedimientos.

El punto de inflexión fue dejar en el pasado la vergüenza que sentía y utilizar el muñón para todo, ¡porque realmente me ayuda mucho! Deberían verme suturar jajaja; es diferente, pero increíble. Más que adaptaciones físicas, el principal cambio fue de perspectiva: aprendí a enfocarme en la funcionalidad. Una amiga de la facultad me dijo que soy una persona de soluciones; estoy de acuerdo con eso. Hoy, comparto esta vivencia en mi Instagram (@luizalorenzoni) para mostrar que la discapacidad no es un limitador, sino una condición que impone caminos alternativos, transformando obstáculos en habilidades de adaptación que ahora utilizo en mi práctica clínica.

3. ¿Qué es lo que más te atrae de la complejidad de la Psiquiatría Forense?

Lo que más me atrae es el hecho de ser una práctica diferente a lo que estoy acostumbrada en el día a día de la planta (hospitalización) y la consulta externa. Normalmente debemos partir del presupuesto de que nuestro paciente dice la verdad; en la forense no siempre es así. El examen pericial intenta descifrar la complejidad del comportamiento humano ante la ley; me fascina esa intersección entre la subjetividad psíquica y la objetividad del derecho. La Psiquiatria Forense exige razonamiento clínico y mucho conocimiento teórico, ya que el diagnóstico sirve como base para decisiones jurídicas de gran impacto.

4. ¿De qué forma la disciplina de los deportes influye en tu productividad en la residencia médica?

Actualmente hago musculación acompañada por una profesional increíble, Julia Gomes, practico futvóley y otras clases colectivas. El ejercicio físico se ha vuelto innegociable para mí, pero esto es reciente, hace cerca de un año; mi novio, Matheus, fue el gran responsable de incentivarme y hoy no paso ni un solo día sin actividad física.

Aprendo todos los días sobre persistencia y control emocional. Como la evolución física es perceptible, cada vez quiero mejorar más, y decidí trasladar eso a la residencia. Aunque no sea obvio, mi constancia en la residencia y en los estudios me ha traído una evolución enorme; espero seguir evolucionando por mis pacientes. La disciplina de mantener una rutina de entrenamientos, incluso ante el cansancio, se refleja directamente en mi capacidad de mantener el foco durante jornadas de estudio y en el manejo de casos complejos. El deporte me enseñó que la productividad es fruto de la constancia, no de picos de esfuerzo. Además, me siento con mucha más disposición y menos ansiedad manteniendo mi rutina de ejercicios.

5. ¿Cómo aplicas tus conocimientos de Psiquiatría para mantener el equilibrio entre el trabajo y el ocio?

Utilizo la propia clínica como herramienta de autoconocimiento. La Psiquiatría me enseñó la importancia del tiempo de ocio y de la convivencia social como factores de protección mental. Aplico el concepto de límites terapéuticos en mi vida personal, garantizando tiempo con mi novio, con mi familia, leyendo algún libro o escuchando algún podcast sobre casos criminales, que son actividades que me recargan.

Sin embargo, estar en la residencia de psiquiatría no siempre me ayuda a identificar señales precoces de agotamiento, por eso es tan importante hacer psicoterapia con un profesional capacitado. Algo que sigue siendo difícil hoy en día es no extrapolar la empatía hacia la compasión; es un verdadero desafío entender nuestros límites y no sufrir con los pacientes, principalmente por la desigualdad social que percibo diariamente al estar en un servicio de residencia 100% SUS (Sistema Único de Salud).

6. Siendo alguien impulsada por desafíos, ¿cuál es tu objetivo principal tras concluir la especialización en el IPUB/UFRJ?

Mi enfoque está en el R4 (cuarto año de residencia) en psiquiatría forense y en estudiar para oposiciones públicas como psiquiatra, lo cual veo como una posibilidad de seguridad y estabilidad. Además, quiero expandir mi papel como voz activa en la inclusión, utilizando mi experiencia como médica y PCD para humanizar la atención e inspirar a otros profesionales con discapacidad. Pretendo hacerlo invirtiendo en las redes sociales, ya que sé que puedo alcanzar a un gran público creando contenido de calidad. El desafío será conciliar la práctica clínica con la producción de contenido y la constante actualización en psiquiatría.

7. ¿Cómo evalúas la evolución de la inclusión de personas con discapacidad en el ambiente médico y académico?

Ha habido avances, pero el ambiente médico sigue excesivamente pautado por una visión de "perfección física" que ignora la diversidad funcional. La academia aún no comprende del todo que los médicos y otros profesionales de la salud con discapacidad aportan una perspectiva única de empatía y superación al cuidado del paciente.

Además, en la psiquiatría, percibo que los pacientes identifican que también somos humanos y tenemos particularidades, lo que ayuda a crear un vínculo terapéutico aún mejor. No obstante, todavía necesitamos más accesibilidad actitudinal e institucional. En mi trayectoria, sufrí capacitismo e incluso críticas despectivas de colegas y pacientes, algo que ya no es una realidad desde que aprendí a posicionarme. Mi historia es una prueba de que la competencia médica no está ligada a la integridad física plena, sino a la capacidad de acoger el sufrimiento del otro.