Karen Scavacini

Nuestra Mujer Positiva es Karen Scavacini, psicóloga, doctora por la USP y una de las mayores especialistas de Brasil en prevención y posvención del suicidio. Hace 13 años fundó el Instituto Vita Alere, referencia nacional en la materia y único en el país en su formato. Dedica su carrera a la promoción de la salud mental y al desarrollo de estrategias de acogida y cuidado en contextos de sufrimiento psíquico. Representante brasileña en la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio, Karen ha llevado su voz a la ONU, la OMS, TEDx y el Café Filosófico, transformando el dolor en conocimiento y el tabú en diálogo.

1. ¿Cómo comenzó tu carrera?

Ejerzo la profesión desde hace más de 25 años. En este tiempo pasé por multinacionales, hospitales y mantuve mi consulta clínica privada durante casi una década. De alguna manera, los temas vinculados a la finitud siempre me llamaron la atención. Al graduarme quería trabajar en cuidados paliativos, pero apenas se hablaba de eso en esa época. Ese interés, sin embargo, nunca desapareció; simplemente encontró otro camino. Cuando me quedé embarazada, a mi marido le ofrecieron una propuesta de trabajo en Suecia, país donde ya habíamos vivido un año justo después de graduarme. Decidimos volver. El comienzo fue un desafío: una bebé pequeña, un país extranjero y ninguna red de apoyo. Pero cuando mi hija entró en la guardería, me presenté al máster en Salud Pública en el Instituto Karolinska, enfocado en la promoción de la salud mental y la prevención del suicidio. Fui admitida. Allí, por primera vez, me sumergí de lleno en el tema del suicidio y supe que había encontrado mi misión. Era como si aquel antiguo interés por la finitud hubiera encontrado finalmente su lugar. Me prometí a mí misma que, si volvía a Brasil, fundaría un instituto dedicado al tema. Cumplí la promesa. Este año, Vita Alere cumple 13 años, siendo el único del país en este formato. Mi máster investigó la posvención en Brasil y fue el primero en utilizar ese término en el país; el doctorado, realizado en la USP, profundizó en la comunicación y las campañas de salud mental. Hoy, por segunda vez, soy representante de Brasil en la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio y coordino la sección de América Latina en el programa Partnership for Life. He hablado sobre el tema en la OMS, la ONU, TEDx y el Café Filosófico. He recibido diversos premios por nuestra labor, he participado en consejos y me he adentrado en el área de la tecnología, IA, redes y salud mental. También soy cofundadora de Vertentes, un ecosistema dedicado a la salud mental. La vida ha sido generosa conmigo y no deja de traerme sorpresas.

2. ¿Cómo está estructurado el modelo de negocio de Vita Alere?

Trabajamos en varios frentes: conferencias, capacitaciones, sensibilizaciones, consultorías, campañas, grupos de apoyo, soporte en crisis, desarrollo de protocolos e investigación. Nuestros proyectos llegan a escuelas, universidades, hospitales, medios de comunicación, empresas, profesionales de la salud y personas con experiencia vivida, siempre en las áreas de educación socioemocional, promoción de la salud mental, cuidado en las autolesiones, prevención y posvención (duelo) del suicidio. Para ayudar a formar a nuestro equipo, creamos un posgrado que hoy va por su 6.ª edición. Hace dos años lanzamos el Centro de Innovación e Investigación en Salud Mental, Tecnología y Suicidología, con el apoyo de TikTok, el cual ha realizado ya varias investigaciones importantes. En 2020 desarrollamos el Mapa Saúde Mental, con el apoyo de Google.org: una plataforma gratuita que reúne los centros de atención en salud mental sin coste en Brasil. Ya hemos superado los 2,5 millones de visitas. Las cifras reflejan nuestro impacto: más de 36 libros y guías publicados, 250 proyectos desarrollados, 130 000 personas capacitadas, 2000 menciones en los medios y 50 millones de personas alcanzadas. Nuestro equipo, presente en varios rincones de Brasil y del cual me siento muy orgullosa, es diverso y mayoritariamente femenino. ¿Nuestro diferencial? Conocimiento que resuena, sensibilidad que cuida, acción que transforma y creatividad que impacta.

3. ¿Cuál fue el momento más difícil de tu carrera?

Fueron dos. El primero fue interrumpir una carrera clínica consolidada, con la agenda llena, para cambiar de país y dedicarme a la maternidad. El segundo vino después: cuando regresé a Brasil, tras cuatro años en el extranjero, y decidí fundar el instituto. Éramos tres socios al principio, pero en menos de un año me quedé sola. Tuve que decidir si continuaba o no. Elegí seguir; al fin y al cabo, el "no" ya lo tenía. Fue muy difícil emprender sola, en un tema del que nadie quería oír hablar, siendo mujer y con una hija pequeña, pero fue la mejor decisión que tomé.

4. ¿Cómo logras equilibrar tu vida personal con la profesional?

¿Sinceramente? Es un ejercicio diario. Intento mantener una rutina, pero los viajes constantes convierten esto en un desafío permanente. Lo confieso: soy una sedentaria empedernida. Vivo intentando comprometerme con el ejercicio físico, pero nunca he logrado mantener la constancia. Siempre encuentro una excusa, aunque me siento muy bien cuando logro moverme. Lo que me nutre es otra cosa: me encanta cocinar, contemplar la naturaleza, estar con amigos y, sobre todo, con mi hija, que está camino de la universidad. Estar con ella es delicioso. Y hay algo que me mueve profundamente en el trabajo: para mí es un honor poder acceder a los lugares más oscuros y difíciles de la experiencia humana, escuchar historias y acoger dolores. El ser humano me fascina y la esperanza me acompaña.

5. ¿Cuál es tu mayor sueño?

Ya he realizado muchos sueños y he conocido lugares increíbles, pero todavía tengo una lista. Quiero escribir más libros y que Vita Alere crezca aún más. Quiero encontrar un equilibrio más saludable entre la vida personal y la profesional. Quiero ver la aurora boreal y conocer las Cataratas del Iguazú. Quiero seguir marcando la diferencia. Y, tal vez lo más importante: quiero organizarme para envejecer con calidad de vida, disfrutando, siendo feliz, viviendo el presente y rodeada de las personas que quiero. Volver a hablar en la OMS y en la ONU también sería increíble.

6. ¿Cuál es tu mayor logro?

Sin duda, haber creado y estar al frente del Instituto Vita Alere. Me siento honrada de poder poner sobre la mesa temas vinculados a la salud mental, la salud digital y el gran tabú que aún envuelve al suicidio. Amo lo que hago. He hablado en grandes empresas, hospitales, medios de comunicación y referentes de la tecnología, pero también en grupos pequeños, escuelas, comunidades y salas donde se podía palpar el dolor con las manos. He sido presidenta de congresos en dos ocasiones. Ser convocada para hablar en la ONU, la OMS, TEDx y en el Café Filosófico fue un regalo que jamás imaginé recibir. Hoy me siento más madura, más libre e incluso en la perimenopausia, feliz (contiene ironía).

7. Libro, película y mujer a la que admiras (no vale la madre).

Libro: Leo muchos libros técnicos por trabajo. Uno que me marcó fue O Humano no Mundo, de Débora Noal. Este libro me sacó de mi zona de confort y me llevó a ver muchas otras realidades; habla sobre la salud mental en emergencias, desastres y contextos de crisis. Es una lectura que amplía la mirada y nos recuerda que el cuidado debe ir adonde está el dolor, incluso en los lugares más difíciles. Pero hay otro libro que fue fundamental en mi formación y que llevo conmigo hasta hoy: No apresures al río (él corre solo), de Barry Stevens. Es un libro de Terapia Gestalt, pero no es un manual teórico, sino una narrativa íntima y poética. La autora comparte su viaje de autoconocimiento, sus experiencias en talleres con Fritz Perls y sus reflexiones sobre la vida. El título lo dice todo: es una invitación a confiar en el flujo natural de las cosas, a no forzar, a estar presente. Este libro me enseñó que no todo necesita ser controlado; a veces, basta con permitir que la vida suceda.

Película: Dos películas me marcaron profundamente. La primera es El club de los poetas muertos (La sociedad de los poetas muertos), que vi en la adolescencia. Fue una de esas películas que cambian la forma en que ves el mundo; habla sobre la libertad, sobre atreverse a pensar diferente, sobre el peso de las expectativas y la urgencia de vivir con autenticidad. La segunda es Tenemos que hablar de Kevin, una película difícil y necesaria que aborda con valentía temas como la maternidad, la culpa, la violencia y la salud mental. No es una película fácil de ver, pero es imposible salir de ella indiferente.

Mujer: Admiro a todas las mujeres anónimas que sostienen este gran mundo, muchas veces sin reconocimiento, sin descanso y sin red de apoyo. Ellas son las que hacen girar al mundo. También admiro a las mujeres que se enfrentan a las adversidades y, aun así, encuentran fuerzas para seguir adelante e inspirar a otras. También a aquellas mujeres que ayudan y fortalecen a las demás. Si tuviera que dar un nombre, admiro profundamente a Nise da Silveira, psiquiatra brasileña que revolucionó el tratamiento de la salud mental con humanidad y valentía. Se atrevió a cuestionar el sistema y a tratar a los pacientes como seres humanos, no como diagnósticos.