Flávia Pollo Nassif

Nuestra Mujer Positiva es Flávia Pollo Nassif, CEO de DMA, una empresa brasileña de tecnología que desarrolla soluciones propias de atención y seguridad digital para más de 170 de las marcas más grandes del país. Con una trayectoria construida en los sectores de tecnología y telecomunicaciones, Flávia comparte cómo la pasión por la innovación impulsó su carrera, los desafíos de la transición de ejecutiva a empresaria y el propósito de liderar un negocio que genera un impacto real para empresas y consumidores.

1. ¿Cómo comenzó tu carrera?

Mi carrera comenzó en tecnología, dentro de mi área de formación, en una consultoría de ejecutivos del mercado financiero llamada BL Informática. Mi jefa era mi madre, una de las primeras mujeres en trabajar en tecnología en Brasil. Ella trabajaba con mainframe —esos ordenadores más grandes y antiguos— y fue una gran referencia para mí.

Comenzar en consultoría fue muy enriquecedor, porque es un entorno bastante diferente al de las empresas proveedoras de servicios más tradicionales. La consultoría exige lidiar directamente con los clientes, con sus expectativas y con la necesidad constante de entregar soluciones que vayan por delante de lo que el mercado ya consume. Es un desafío permanente.

Poco después migré al sector de las telecomunicaciones. En 1998, entré en TELERJ. En aquella época, las telecomunicaciones eran un sector extremadamente disruptivo y moderno. Me enamoré por completo de esa área y fui profundizando cada vez más. También crecí rápido: a los 22 años ya era responsable de un equipo. Fui aprendiendo, evolucionando y, naturalmente, esa pasión por el sector acabó impulsando mi crecimiento profesional.

Se suele decir, de forma un poco blasé, que "tienes que amar lo que haces". En mi caso, eso siempre fue y sigue siendo verdad. La pasión que desarrollé por las telecomunicaciones impulsó enormemente mi carrera.

2. ¿Cómo es el modelo de negocio de DMA?

DMA conecta un comportamiento tradicional de las personas con el mundo digital. Para explicarlo de forma sencilla: nuestra principal solución parte de un hábito bastante común, que es llamar a una empresa. Cuando esto sucede, la tecnología de DMA transforma esa llamada en una experiencia digital en el móvil, ofreciendo de forma simple e intuitiva los servicios y procesos digitales que ese banco, operadora de telecomunicaciones, empresa de salud o retailer —entre otras de las más de 170 grandes empresas atendidas por DMA en Brasil— ya tiene disponibles.

En la práctica, la persona puede resolver su gestión directamente en la pantalla del móvil, con autonomía y seguridad, sin necesidad de hablar necesariamente con un agente, aunque siempre existe la posibilidad de continuar con la llamada si lo prefiere.

Hoy en día también operamos de forma muy relevante en el campo de la seguridad digital. Para nosotros, la seguridad es más que un producto o un servicio; es una causa, un propósito muy importante. Ya hemos bloqueado más de 300 millones de intentos de estafas digitales en el país.

Lo hacemos de forma colaborativa, bajo un modelo B2B bastante singular. Creamos una comunidad empresarial realmente inusual, porque no hay precedentes de que una empresa de tecnología logre que una operadora de telecomunicaciones colabore con un banco, o que una telco trabaje en conjunto con otra telco competidora. Ese es el gran poder de nuestra tecnología. Fue esa lógica de colaboración la que nos permitió alcanzar la escala, la relevancia y el nivel de satisfacción que tenemos hoy con esta comunidad B2B colaborativa.

3. ¿Y cuál fue el momento más difícil de tu carrera?

Desde el inicio de mi trayectoria he enfrentado momentos, decisiones y situaciones muy difíciles. Soy una persona naturalmente positiva, pero también alguien que busca desafíos, porque creo que es justamente en las fases de cambio y en las dificultades donde damos los grandes saltos en la vida.

Y no hablo solo de saltos financieros o de prosperidad; hablo de saltos de mentalidad e incluso de espiritualidad. Cuando las dificultades se presentan, también traen la oportunidad de evolucionar.

En ese sentido, la transición de ejecutiva a empresaria fue, sin duda, el momento más desafiante de mi carrera. A lo largo de los años, en las empresas donde trabajé, desarrollé una mentalidad bastante intraemprendedora. Pero emprender de verdad es una experiencia muy diferente.

Como ejecutiva o directora, tienes la responsabilidad de dirigir áreas y objetivos dentro de una organización. Cuando te conviertes en empresaria, esa dimensión cambia por completo. Pasas a responder no solo por los resultados del negocio, sino también por las personas, por las familias que dependen de ese trabajo, por los proveedores y por todo el ecosistema que se forma alrededor de la empresa.

Asumir ese nivel de responsabilidad, empezando prácticamente desde cero, fue, sin duda, el mayor desafío de mi trayectoria.

4. ¿Cómo logras equilibrar tu vida personal con la vida corporativa/emprendedora?

Prefiero no decir si lo logro equilibrar bien o mal, pero puedo afirmar que ese equilibrio es una preocupación constante, un enfoque real en mi vida. Mi objetivo es buscar ese equilibrio entre la maternidad, el matrimonio, la empresa y la salud.

Intento mantener siempre ese enfoque, porque creo que todo aquello en lo que ponemos energía y atención tiende a suceder.

Para mí, ese equilibrio es más que una tarea por cumplir; ocurre de forma orgánica en mi día a día. Dentro de las horas que tengo disponibles, siempre estoy equilibrando esas dimensiones de la vida y priorizando a la familia. La familia es la prioridad.

5. ¿Y cuál es tu mayor sueño?

Mi mayor sueño es ver a mi hijos felices y prósperos, incluyendo a DMA. Digo esto sin querer infantilizar a la empresa como si fuera un hijo, pero es imposible no hacer esa asociación.

Por lo tanto, ver a mis hijos y a DMA prosperar, crecer de forma ética, dando frutos e impacto positivo, es lo que más deseo.

Y es un sueño que ya ha comenzado a materializarse. Me hace muy feliz ver que tanto mis hijos como DMA están en un excelente camino para convertirse en personas adultas y en una empresa adulta, próspera y ética.

6. ¿Cuál es tu mayor logro?

Mi mayor logro ha sido haber sido capaz de levantar una empresa, consolidarla en el mercado y que sea capaz de generar impactos positivos en las personas. Esto aplica tanto para las empresas del mercado B2B que nos contratan como, ahora también, para el público B2C, el consumidor final que puede ser protegido de una estafa digital a través de nuestra solución.

Haber logrado concretar el sueño de crear una empresa y verla consolidarse en el mercado es, sin duda, el mayor logro de mi vida.

Pero mi sueño nunca fue simplemente tener una empresa. Siempre quise construir una empresa que aportara un valor real. Y eso empieza de dentro hacia fuera. Todo comienza con los propios empleados. Si no hay verdad internamente, es imposible transmitirla a quienes están fuera.

Por eso, el primer compromiso es con las personas que forman parte de la empresa: ofrecer un entorno sin miedo, con un propósito y valores claros. A partir de ahí, esa verdad llega de forma natural al usuario final, el consumidor, y puede ser percibida por cualquiera que interactúe con la empresa.

7. Un libro, una película y una mujer a la que admires

Libro: El juego infinito, de Simon Sinek. Este libro fue muy importante para mí en el tercer año de DMA. Ayudó a consolidar una visión esencial: no se trata del negocio por el negocio, ni del juego de las metas o del dinero. Se trata de un juego infinito. Los negocios son juegos infinitos. Es un libro que recomiendo mucho.

Película: Tengo dos películas favoritas. La primera es En busca de la felicidad, que habla mucho sobre la superación y sobre esa garra interna que hace que las personas logren lo que parecía imposible. La película muestra la distancia entre un punto de partida muy difícil y un punto de llegada transformador. Refuerza la idea de que, independientemente de quién seas o de dónde vengas, es posible llegar muy lejos. Me gusta mucho esa historia.

Otra película que he visto varias veces a lo largo de mi vida es Sonrisas y lágrimas (título en España) / La novicia rebelde (título en Hispanoamérica). Siempre me ha parecido interesante cómo la historia aporta lecciones muy sutiles sobre comportamiento e incluso sobre negociación. Hay una escena en la que el personaje de María es claramente mal recibido por los niños y, en la primera cena, da las gracias diciendo: "muchas gracias por la forma en que me han recibido". Es casi una ironía elegante, porque ella elige mirar la situación desde su propia postura y no desde la hostilidad que recibió. Para mí, esa escena habla mucho sobre la actitud: muchas veces, lo más importante no es cómo nos reciben, sino cómo elegimos reaccionar.

Una mujer: Una mujer que admiro mucho aquí en Brasil es Luiza Trajano. Tuve la oportunidad de conocerla en persona. Me invitó a ir a su oficina —Magalu es cliente de DMA— y notó la emoción que sentí en ese momento. Terminó invitándome a almorzar en el restaurante de la empresa.

Lo que más me marcó fue darme cuenta de que no existe distancia entre su imagen pública y la persona real. Ella no es un personaje; es alguien que vive, de hecho, lo que proyecta. Durante el almuerzo, incluso sin conocerme, mostró un interés genuino por saber de mí y de mi historia. Quiso entender la trayectoria de DMA y también mi historia como empresaria. Ese interés verdadero por las personas me hizo admirarla y respetarla aún más.