Dra. Karoline Prado
Nuestra Mujer Positiva es la Dra. Karoline Prado, ginecóloga en Joinville (SC) que transforma la vida de decenas de mujeres con empatía, acogida e información sobre la salud íntima femenina.
1. ¿Cómo empezó su carrera?
Mi carrera comenzó mucho antes de recibir mi título de Medicina. Comenzó en el sueño de una niña del interior de Paraná que creía que podía transformar vidas a través del cuidado.
Siempre me apasionaron las personas, las historias y el impacto que la salud tiene en la vida de alguien, principalmente por vivir eso dentro de mi propia casa, a través de mi madre. La Medicina me cautivó porque une ciencia y humanidad. A lo largo de la formación, descubrí en la Ginecología y Obstetricia una pasión: acompañar a las mujeres en los momentos más importantes, delicados y transformadores de sus vidas.
Construí mi trayectoria con mucho estudio, dedicación e innumerables renuncias. Fueron años de guardias, noches sin dormir, desafíos y aprendizajes. Pero también fueron años en los que tuve el privilegio de participar en nacimientos, ofrecer acogida en momentos difíciles y ayudar a mujeres a recuperar su salud, su autoestima y su calidad de vida.
Hoy, además de la práctica médica, también emprendo y realizo trabajos voluntarios, buscando constantemente nuevas formas de llevar conocimiento, cuidado e impacto positivo a más personas. Mi carrera es resultado de mucho trabajo, pero principalmente de la convicción de que servir al prójimo es una de las formas más gratificantes de realización.
2. ¿Cuál fue el momento más difícil de su carrera?
La Medicina nos enseña que no siempre tendremos el control de todo. Creo que los momentos más difíciles de mi trayectoria fueron justamente aquellos en los que, a pesar de todo el conocimiento, dedicación y esfuerzo, tuve que lidiar con el cansancio extremo, el dolor, la pérdida y la frustración de las pacientes.
Quien elige cuidar de personas también aprende a llevar historias en el corazón y a seguir adelante incluso cuando el cuerpo o la mente desean parar. Existen situaciones en las que la ciencia tiene límites y en las que necesitamos ofrecer algo tan importante como un tratamiento: presencia, empatía y acogida.
Mirando hacia atrás, me doy cuenta de que los momentos más difíciles fueron también los que más me fortalecieron, principalmente durante la residencia médica. Me enseñaron que la competencia es fundamental, pero la humanidad es indispensable. Y que crecer no significa no caer nunca, sino continuar avanzando.
3. ¿Cómo logra equilibrar su vida personal x vida corporativa/emprendedora?
Creo que el equilibrio no se trata de hacer todo perfectamente. Se trata de entender las prioridades en cada fase de la vida.
Durante muchos años pensaba que equilibrio significaba dividir mi tiempo por igual entre todas las áreas. Hoy entiendo que el equilibrio es estar verdaderamente presente donde estoy. Es como les enseño a mis pacientes: todas las áreas de nuestra vida son como platos girando en la punta de la vara de un malabarista; nunca estarán girando al mismo tiempo, pero lo más importante es no dejar caer ninguno de esos platos.
Cuando estoy atendiendo a una paciente, procuro dar lo mejor de mí. Cuando estoy con mi esposo, mi familia o mis amigos, procuro estar entera en ese momento. No siempre es fácil, y hay días en los que los desafíos profesionales exigen más y otros en los que la vida personal necesita ocupar el primer lugar.
También aprendí que cuidar de mí no es un lujo, sino una necesidad. Para cuidar a tantas personas, necesito preservar mi salud física, emocional y espiritual. El secreto no está en hacerlo todo. Está en hacer lo que realmente importa con propósito, conciencia y amor.
4. ¿Cuál es su mayor sueño?
Mi mayor sueño es construir un legado de amor.
Más que el reconocimiento profesional, deseo que mi trayectoria deje huellas positivas en la vida de las personas que se crucen en mi camino. Quiero que mis pacientes se sientan acogidas, respetadas y fortalecidas. Quiero inspirar a otras mujeres a creer que pueden ocupar espacios de liderazgo sin renunciar a su esencia.
También sueño con expandir mi impacto a través de la educación, llevando conocimiento mucho más allá del consultorio y ayudando a las mujeres a tener más autonomía sobre su salud y sus elecciones. Al final de la vida, espero poder mirar hacia atrás y darnos cuenta de que hice la diferencia. Que amé, serví, enseñé y contribuí a hacer la vida de alguien un poco mejor.
5. ¿Cuál es su mayor logro?
Mi mayor logro no es un cargo, un título o un patrimonio. Mi mayor logro es haber construido una vida alineada con mis valores y no haber perdido mi esencia en ese camino.
Es despertar todos los días sabiendo que trabajo en lo que amo y poder dormir con un sentimiento de paz, sabiendo que hice mi parte en este mundo a veces tan triste y tan difícil. También es ver crecer la confianza de mis pacientes. Es darme cuenta de que, a través de la Medicina, consigo aliviar dolores, devolver la esperanza, mejorar la calidad de vida, aportar propósito y participar en historias que jamás serán olvidadas.
Considero, además, un gran logro haber aprendido que el éxito no tiene por qué venir acompañado del sacrificio de quienes somos. Hoy me siento orgullosa de seguir cultivando mi fe, mis relaciones y mis principios mientras construyo mi carrera.
Los logros más importantes son aquellos que no caben en un currículum. Viven en las vidas que tocamos, y eso es lo que me trae más felicidad en la Ginecología y Obstetricia.
6. Libro, película y mujer que admira (no puede ser la madre).
Libro: El poder de ser vulnerable (o La valentía de ser imperfecto), de Brené Brown. Aprendí que la vulnerabilidad no es una debilidad. Es justamente la valentía de ser auténtico lo que crea conexiones verdaderas y nos permite crecer.
Película: El indomable Will Hunting (o En busca del destino). Es una historia que me marcó porque muestra que la inteligencia y el talento, por sí solos, no son suficientes. Todos llevamos inseguridades, heridas y desafíos invisibles. La película habla sobre el poder de la empatía, de los mentores y de las personas que creen en nosotros cuando aún no podemos creer en nosotros mismos. Como médica, veo a diario cómo la acogida, la escucha y el aliento pueden transformar vidas.
Mujer que admira: Florence Nightingale. Aunque no fue médica, revolucionó el cuidado humano. Veía más allá de la enfermedad y comprendía la importancia de cuidar a la persona como un todo. Eso siempre me inspira en la práctica médica.