Branca Barão
Nuestra Mujer Positiva es Branca Barão, conferencista, escritora y especialista en desarrollo humano. Con una trayectoria construida a partir del autoconocimiento y la valentía de ser quien es, Branca transformó la comunicación en su propósito de vida. En esta entrevista, comparte los desafíos que enfrentó a lo largo de su carrera, su visión sobre el equilibrio, sus sueños y la importancia de la autenticidad como el mayor diferencial profesional.
1. ¿Cómo comenzó tu carrera?
Me gusta decir que siempre "existí hablando". Al terminar la secundaria, busqué orientación vocacional porque no sentía que encajara en ninguna carrera universitaria. Recuerdo que la psicóloga que me aplicó el test estaba tan confundida como yo, como si no existiera una carrera lista para mí. Ella decía: “Sin duda es algo relacionado con la comunicación, pero no te veo en periodismo ni en publicidad”. Fue allí donde empecé a entender que tendría que descubrir mi propio camino.
Creo profundamente que es en el autoconocimiento donde residen nuestras mayores posibilidades de éxito. Así, fui a estudiar Programación Neurolingüística, inicialmente como un aprendizaje personal, de autodescubrimiento. Terminé enamorándome y convirtiéndolo en mi profesión. Cada vez que buscaba una oportunidad, se abrían nuevas puertas. Me gusta decir que el mundo tuvo que creer en mí antes de que yo misma lo hiciera. Con muy poca planificación y mucha confianza en lo que la vida me mostraba, además del deseo de ser auténtica y entregar quién era realmente en mi trabajo, llegué hasta aquí. También aprendí que el éxito y la realización tienen significados diferentes para cada mujer. Muchas veces, solo cuando dejamos de lado las definiciones rígidas que la sociedad impone es cuando logramos, de hecho, encontrarnos.
2. ¿Cuál fue el momento más difícil de tu carrera?
En 2004, entré a trabajar en una consultoría que empezó a asignarme entrenamientos y conferencias en grupos pequeños. Al mismo tiempo que soñaba con ser conferencista, sentía un nerviosismo tan grande que, de camino a los eventos, rezaba para que, por algún motivo, el entrenamiento se cancelara y no tuviera que hacerlo. Allí aprendí que la autoconfianza no es algo innato, se construye. Y, muchas veces, los ladrillos de esa construcción están hechos de miedo, ganas de rendirse y falta de fe en nosotras mismas. Lo que nos hace continuar puede parecer terquedad, pero, en el fondo, es un propósito que siempre estuvo ahí, esperando ser descubierto.
3. ¿Cómo logras equilibrar tu vida personal frente a la vida corporativa/emprendedora?
Creo que el equilibrio, tal como lo imaginamos a menudo, no existe. Me gusta pensar en una línea de electrocardiograma: cuando está completamente equilibrada, se convierte en una línea recta y allí ya no hay vida. Aprendí a aceptar que la vida ocurre en el desequilibrio, en el movimiento constante, en un eterno sube y baja.
Cuando empezamos a observar nuestras emociones sin intentar controlarlas, funcionan como las luces del tablero de un auto e indican dónde necesitamos poner atención y energía. Si siento culpa por no dar suficiente atención a mi hijo, esa emoción me muestra que es allí donde necesito estar más presente. ¿Ansiedad por el dinero? Más enfoque en el trabajo y en nuevas oportunidades. ¿Cansancio? Tiempo para mí. ¿Soledad? Más atención a la vida social. Así, voy ajustando diariamente los diferentes pedazos de la vida, sin exigencias externas, usando las emociones como brújula.
4. ¿Cuál es tu mayor sueño?
Me reconozco como una mujer de grandes sueños, pero también de grandes ansiedades. Sin embargo, la madurez hace su magia. Hoy, a los 51 años, prefiero aferrarme a sueños más pequeños pero muy significativos. En lugar de "conocer el mundo", ¿cuál es el próximo viaje que puedo empezar a pagar ya para viajar con todo cubierto dentro de un año? En lugar de querer cambiar el mundo, hoy sueño con impactar a una mujer a la vez con mi trabajo. Si logro ser una chispa en ese movimiento, mi sueño ya está en marcha.
Los sueños pequeños, realizados sin que me suba la presión, sin que me duela el estómago y sin que mi paz desaparezca, tienen mucho más lugar en mi corazón actualmente. Mis sueños actuales son: lanzar un nuevo libro en 2026, recorrer Brasil con mi nueva conferencia y viajar a Japón para visitar a mi hijo de 26 años, que vive allá.
5. ¿Cuál es tu mayor logro?
Mi mayor logro es dar conferencias usando All Star (zapatillas). Sé que parece broma, pero durante mucho tiempo usé la ropa, el cabello, los zapatos y las palabras que creía que el mundo corporativo esperaba de mí. Poco a poco fui entendiendo que quienes somos de verdad es nuestro mayor diferencial y que ganar dinero siendo nosotras mismas es mágico. Por eso, este trofeo es por subir al escenario siendo auténtica: en la forma de vestir, de hablar, de existir. Divertirme haciendo lo que hago, rebosando aquello en lo que creo, sabiendo que eso tiene valor.
6. Un libro, una película y una mujer que admires (que no sea tu madre)
Libro: Diría el mío, ¡La mujer que vivía de propósito!, me apasiona, pero incluiré otro porque sé que no soy objetiva... INDOMABLE, de Glennon Doyle; es un libro que toda mujer merece leer. Aporta la conciencia de que las mujeres sabemos que hay algo mal, que somos más grandes y mejores que el lugar en el que nos encajaron en el mundo, como un guepardo encerrado en un zoológico. ¡Incluso tengo un guepardo tatuado en el hombro por ese libro!
Película: Mi favorita actualmente es "La vida de Chuck", una adaptación de un cuento de Stephen King que, a diferencia de otras, no tiene nada de suspenso o terror; es una historia humana y sensible, llena de danza, música y sentido, que nos recuerda que la vida es una historia con final y, por lo tanto, es necesaria una cierta urgencia de ser feliz.
Mujer admirada: Tiene mi mismo nombre: Branca. Fue mi abuela, una mujer que vivió hace 100 años, fue madre soltera, emprendió, se enamoró, se casó y se separó cuantas veces quiso, y le decía al mundo que obviamente la juzgaba mucho: "Hagamos un trato: ¡Usted no se meta en mi vida y, a cambio, no tiene que llorar en mi velorio cuando muera!". Vivió la vida bajo sus propios términos. Si actualmente esto ya es un desafío, imagínense hace 80 años. ¡Ciertamente admirable!